Cuando uno viaja al extranjero de vacaciones, se imagina que lo va a pasar
bien. Conocerá lugares y gente nueva, degustará platos de comida que a lo
mejor nunca antes había probado y descansará a gusto. Pero a veces el
viaje se puede convertir en una pesadilla. Por ejemplo, nos pueden robar el
pasaporte o podemos sentir de pronto un intenso dolor de muelas. En esos
casos es importante saber a dónde dirigirse.