A todo aquél a quien le gustan los cuentos de hadas recomendamos visitar
el palacio de Stránov. El majestuoso inmueble en estilo neorrenacentista,
situado a unos 50 kilómetros al norte de Praga, fue construido hace siglos
sobre una colina que se levanta junto al valle del río Jizera, con el fin
de proteger las poblaciones locales ante un eventual enemigo. Por suerte,
en siglos lejanos nunca fue blanco de ataques armados, pero la historia
moderna sí ha dejado en él profundas huellas.