Un homenaje a San Venceslao, el santo patrono de las Tierras Checas

08-01-2009

Más de un centenar de objetos relacionados con la vida y el legado del príncipe checo Venceslao, quien vivió en el siglo X, ofrece la exposición denominada ‘San Venceslao – defensor de las Tierras Checas’, instalada en el Monasterio de Santa Inés, en Praga.

El príncipe Venceslao fue descendiente de la familia de los Premislitas, cuyos miembros gobernaron las Tierras Checas durante siglos. Esa tarea la asumió también Venceslao, quien, no obstante, fue asesinado en 935 por orden de su hermano, Boleslao. El pueblo no olvidó a su príncipe, y durante los siglos posteriores fueron surgiendo muchas leyendas populares sobre Venceslao. Éste llegó a ser venerado por el pueblo y posteriormente fue canonizado y declarado el mayor Santo Patrono de las Tierras Checas.

Por primera vez desde el año 1929, el Arzobispado de Praga, en colaboración con la Galería Nacional de las Artes, lograron reunir ahora en una exposición en el monasterio de Santa Inés en Praga decenas de objetos vinculados con San Venceslao, según recalcó el padre Vladimír Kelnar, del Arzobispado de Praga, comisario de la exposición.

“Nuestro objetivo fue acercar los once siglos del culto de San Venceslao. Lo hicimos a través de muestras de las artes plásticas, la música y los oficios de las diferentes épocas, especialmente la orfebrería, así como presentando varias reliquias del santo y objetos personales del príncipe Venceslao”, dijo el padre Kelnar.

La muestra incluye 116 objetos que datan desde el siglo X hasta el siglo XX. Los cuadros y estatuas presentan a San Venceslao en sus diferentes misiones: el príncipe y defensor eterno, el caballero siempre dispuesto a defender a su pueblo y el santo patrono que con su ejemplo enseña a la honestidad, a llevar una vida digna y a brindar ayuda a los necesitados, como señaló Dana Stehlíková, del Museo Nacional.

“De gran valor son las reliquias del santo y la espada y el casco que pertenecieron a Venceslao. También se pueden ver restos mortales del príncipe, que normalmente están depositados en la catedral de San Vito, en Praga. Además de obras de artistas cristianos hay en la exposición textiles y objetos metálicos, hechos por musulmanes, lo que confirma que también en siglos pasados el arte y los oficios no conocían fronteras”, dijo Dana Stehlíková.

El visitante puede conocer en la exposición asimismo el llamado ‘Paladio de las Tierras Checas’ que es un pequeño icono de madera, de unos 13 por 19 centímetros, en el que aparece la imagen de la Virgen Maria con Jesucristo. El padre Vladimír Kelnar destacó que se trata de la imagen mariana más antigua de Bohemia y Moravia.

“Según la leyenda, el Paladio se lo regaló al príncipe Venceslao en su bautizo, su abuela Ludmila. Venceslao lo llevaba siempre en su cuello. Tras la muerte del príncipe, el Paladio desapareció por varios siglos, hasta que lo encontró casualmente un campesino. En 1609 el icono fue declarado ‘Paladio de las Tierras Checas’, o sea, cuadro de protección del país. Por última vez fue expuesto en público al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga, en junio de 1945”, recordó el padre Kelnar.

El ‘Paladio de las Tierras Checas’ se conserva normalmente en la ciudad de Stará Boleslav, al noreste de Praga, en la que en el año 935 fue asesinado el príncipe Venceslao.

Es posible visitar la exposición ‘San Venceslao – defensor de las Tierras Checas’ en el monasterio de Santa Inés, en Praga, hasta el 8 de marzo de este año.

Foto: Barbora Kmentová

08-01-2009