La crisis del COVID-19 más allá de las grandes ciudades

27-04-2020

La lucha contra el COVID-19 ha afectado las vidas de millones de checos. Como en otros países europeos, la libertad de movimiento se ha visto limitada, sin importar si uno vive en una ciudad grande o en un pueblo.

Přibyslav, foto: Ben Skála, Benfoto, CC BY-SA 3.0 UnportedPřibyslav, foto: Ben Skála, Benfoto, CC BY-SA 3.0 Unported Přibyslav es un pequeño pueblo histórico y pintoresco situado en la región de Vysočina. Dentro de lo posible, la vida de sus 4000 habitantes sigue su curso. Los locales permanecen en casa y cuando van de compras, es con mascarillas puestas y manteniendo una distancia segura de dos metros. Según Petr Honzátko, quien vive con su familia en la cercanía del pueblo, las medidas restrictivas le complican la vida a todos, pero aún más a la gente mayor y a las familias con niños.

Martin Kamarád, foto: Vít PohankaMartin Kamarád, foto: Vít Pohanka “Seguramente, la situación es más difícil para la gente mayor, porque no puede utilizar el transporte público y tiene miedo de salir a la calle. Es probable que los voluntarios que les están trayendo sus compras no sean suficientes para asegurar que siempre tengan comida suficiente. Y si uno tiene niños pequeños, también es difícil. No pueden ir al colegio y se aburren en casa. Y es probable que crezca el número de divorcios y de personas corriendo para escapar de sus familias”.

Martin Kamarád ejerce de alcalde de Přibyslav desde hace varios años. En su opinión, es más fácil sobrellevar las medidas en un pueblo pequeño rodeado por la naturaleza, que en una ciudad grande. A pesar de que los bosques se hayan reducido en los últimos años, uno puede salir a pasear y despejar su mente.

Desde su posición de alcalde, es la persona adecuada para comentar sobre la implementación de las medidas restrictivas. En retrospectiva, considera que la comunicación con el Gobierno central ha mejorado en comparación con los primeros días de la crisis.

“Los primeros diez días fueron, en verdad, caóticos. Se producía un retraso entre las conferencias de prensa, en las que se compartía información nueva, y el momento en el que nosotros recibíamos directivas oficiales. Estas llegaban con una demora de hasta más de diez horas. Así que los ciudadanos nos hacían preguntas, querían saber cómo actuar de acuerdo con las nuevas directrices, pero nosotros, en ese momento, no sabíamos más que ellos. Tengo que decir que desde entonces, ha mejorado mucho”.

Foto ilustrativa: ČTK/Dalibor GlückFoto ilustrativa: ČTK/Dalibor Glück No quiere criticar pasos específicos del Gobierno, ya que se trata de una situación sin precedentes y, como se dice, después de visto, todo el mundo es listo. Lo que sí enfatiza es el tema de las reservas de material de protección.

“Para mí, el mayor problema fue que, al principio, el Gobierno falló en informarnos sobre la cantidad de material de protección que estaba disponible en el país”.

Přibyslav, al igual que otros pueblos de la región, permanece libre de COVID-19. Por lo que, ahora mismo, lo que más preocupa a Kamarád, es la economía. El empleador local más grande es la sucursal de una empresa alemana llamada ACO industries que se enfoca en la fabricación de drenajes de acero inoxidable y otros productos de ingeniería. Y ya se está hablando de posibles despidos.

“A largo plazo, el paro en Přibyslav es bastante bajo y eso es una buena señal. No obstante, ACO, la empresa que más puestos de trabajo genera en el pueblo, produce principalmente para exportar. Y como los mercados están paralizados, la compañía ya está pensando en despedir parte de la mano de obra, lamentablemente. No es capaz de predecir cómo pasará”.

Foto ilustrativa: Fernando Zhiminaicela, Pixabay / CC0Foto ilustrativa: Fernando Zhiminaicela, Pixabay / CC0 La crisis económica inminente se reflejará de manera negativa en la situación financiera del pueblo. Según comenta Kamarád, la prosperidad de los últimos dos años ayudó mucho a Přibyslav. El pueblo logró ahorrar más de 4 millones de euros que planificaba invertir en los próximos años. En el contexto de la situación, el alcalde sugiere que se utilicen de manera diferente.

“Ahora propongo que utilicemos este dinero para crear contratos que ayuden a negocios locales. Para que sigan dando trabajo a las personas del pueblo. Tenemos que ayudar a negocios pequeños y grandes a que se mantengan a flote”.

Según comentó Kamarád, es probable que este año las empresas aún no sientan el impacto de la crisis con tanta magnitud, ya que cuentan con compromisos contratados anteriormente. Prevé que el que será realmente desafiante, será el año fiscal 2021/2022.

El crecimiento económico y la prosperidad que los habitantes de esta parte de Europa han disfrutado en los últimos años, probablemente se haya desvanecido. Tiempos duros están por venir, sin importar si uno vive en Praga, Brno o en un pueblo en el campo checo.

27-04-2020