Emil Filla en Praga después de más de cincuenta años

01-06-2007

Una exposición retrospectiva de la obra del pintor y artista plástico checo, Emil Filla, fue inaugurada esta semana en Praga. Con la muestra se reabrieron al público las salas de exposiciones del antiguo Picadero del Castillo de Praga, después de una amplia reconstrucción que duró varios meses.

Emil Filla es considerado uno de los más destacados artistas checos de la primera mitad del siglo XX. En sus cuadros, obras gráficas y escultóricas, Filla se inspiró en el expresionismo y el cubismo. Como destacara Ivana Kyzorová, directora de la Administración del Patrimonio Cultural Nacional, con esta exposición la sociedad checa liquida la enorme deuda frente a Filla.

"Independientemente del importante lugar que le corresponde a Filla en la historia del arte moderno checo del siglo XX, desde hace más de cincuenta años su obra no había sido expuesta en todo su conjunto. Gracias a esta exposición el público tiene la posibilidad de apreciar finalmente lo mejor del arte pictórico moderno checo", dijo Kyzorová.

La exposición incluye muestras del período artístico inicial de Filla a comienzos del siglo XX, inspiradas en el expresionismo. Ricamente representados están los cuadros del período cubista del pintor que culminó en los años 30 y 40 del siglo XX con la búsqueda de nuevas formas de expresión. El visitante tiene asimismo la posibilidad de conocer la obra tardía de Filla, de finales de los años cuarenta, cuando el artista tuvo que adaptarse a las tendencias del realismo socialista en el arte. El comisario de la exposición Tomás Vlcek recalcó que esta amplitud de la muestra fue posible sobretodo gracias a que el 95 por ciento de las obras de Filla se encuentran en colecciones en la República Checa.

"Filla es todo un fenómeno a pesar de que en el mundo no se le conoce tanto como a otros artistas europeos de su época. Ello es lamentable, por lo que confiamos que esta exposición ayudará a la propagación de su obra, basada en un profundo análisis de las creaciones cubistas de Pablo Picasso y de las pinturas expresionistas del pintor noruego Edvard Munch", señaló Vlcek.

Impresionantes son sobretodo las pinturas cubistas de Emil Filla, en las que el artista aprovechó al máximo las posibilidades de ese género que brinda a los artistas una libertad de expresión casi ilimitada. Según Tomás Vlcek, la obra de Filla se basa asimismo en la imaginación y la invención artística. Sus cuadros se caracterizan por una gran ternura a pesar de reflejar temas dramáticos. Uno de los temas predilectos de Filla son las figuras femeninas.

"Merece atención especial el cuadro 'La Noche Amorosa', una obra mágica del año 1906, así como el cuadro 'En la Veranda', del año 1909. Las pinturas cubistas de Filla son todas extraordinarias. El más grande es el cuadro 'Una Mujer con Alfombra' que data de 1921 y es una maravilla. En las figuras femeninas, Filla logra plasmar la gran fuerza de la mujer junto con su ternura. Esto es algo que no tiene parangón en la pintura moderna europea", afirma Tomás Vlcek.

Emil Filla reaccionaba con su obra a los sucesos de su época. Quizás por haberle tocado vivir en un difícil período histórico marcado por las dos guerras mundiales y de haber conocido los horrores de un campo de concentración nazi, buscó amparo frecuentemente en la lírica de las tradiciones populares. Por medio de su obra siempre defendió la libertad de expresión. La exposición de la obra de Emil Filla en el antiguo Picadero del Castillo de Praga tendrá lugar hasta octubre.

01-06-2007