28 DE OCTUBRE 1998
  80. ANIVERSARIO DEL SURGIMIENTO DE CHECOSLOVAQUIA
TGM & Edvard Benes Tras la división de Checoslovaquia en 1993, surgieron muchas interrogantes, e incluso acalorados debates entre los políticos e historiadores checos, acerca de la conveniencia de mantener el 28 de octubre como día festivo, conmemorando de esta manera el surgimiento de un Estado que desde el 1 de enero de 1993 dejó de existir.

En 1992 festejamos el aniversario del surgimiento del Estado Checoslovaco, con plena consciencia de que en unos meses éste dejaría de existir. El sabor inusitado de ese día festivo fue acentuado todavía por el hecho de que precisamente en aquella fecha los presidentes de los gobiernos checo y eslovaco entregaron a los representantes de la Comunidad Europea el memorándum en el que daban a conocer la decisión de desintegrar la federación checoslovaca y de crear una unión arancelaria.

Como consecuencia de ello, en los medios de comunicación masiva tuvieron lugar amplias discusiones sobre si mantener dicho día festivo y, si al fin y al cabo, había qué festejar. Estas dudas encontraron su proyección en la propuesta del Partido Cívico Democrático de sustituir la mencionada fecha por la del 28 de septiembre, día de San Wenceslao, patrono de la nación checa.

TGM En este país los días festivos solían cambiar con mayor frecuencia que las propias formas estatales. Lo que demuestra que el concepto de Estado topa con dificultades en cuanto a la nación checa se refiere. Tanto más, por cuanto el Estado Checo no surgió como resultado de su independencia, sino más bien como resultado de varios factores y circunstancias que los periodistas denominaron: proceso emancipador eslovaco.

El nuevo Estado checo, no deseado inicialmente ya que al comienzo los checos no querían la disolución de la Federación, existe a pesar de todo, por lo que la nación checa pasó a ocupar una posición histórica y geográfica completamente nueva. Paradójicamente, pero de modo natural, surge la necesidad de ofrecerle, aunque sea ex post, una explicación profunda y positiva a este nuevo Estado, enmarcándolo en las amplias tradiciones espirituales y políticas de la historia checa y vinculándolo con ideales y objetivos nobles.

Esta necesidad no es, como les podría parecer a algunos políticos pragmáticos, sólo un engendro intelectual, impuesto por pensadores poco prácticos. Al contrario, es urgente por la simple razón de que, por haber estado asistiendo por espacio de tres anos al proceso emancipador de los eslovacos y finalmente al surgimiento de un nuevo Estado, la nueva república Checa podría verse amenazada por futuros procesos "emancipadores" . ?Hemos de asistir pasivamente en el futuro a un nuevo proceso de desmantelamiento o a la desaparición de nuestro Estado? Si el estado checo tiene que convertirse en algo duradero y valorado, no puede ser entendido como algo con lo cual los checos simplemente tienen que conformarse.

Precisamente parte de los intentos de sustentar el estado sobre pilares de valores duraderos la representaron las discusiones sobre las fiestas nacionales. A primera vista se trata de problemas que poco influyen sobre la vida política. Más aún si se tiene en cuenta que los checos, tras las sobreestimadas fiestas comunistas, se sienten cansados y lo que más les interesa es el aspecto agradable de las mismas, o sea, el poder disfrutar de días libres. Pero en los tiempos de peligro las fiestas nacionales cobran para los checos un significativo muy importante. Por esta razón las discusiones en torno a la fiesta nacional del 28 de octubre tuvieron su innegable importancia.

En contra del 28 de octubre hablan diferentes argumentos. Por ejemplo, el de que la monarquía austro-húngara nunca debió desintegrarse y que, desde sus orígenes, Checoslovaquia había sido un Estado artificial, a lo largo de cuya existencia había sufrido toda una serie de ocupaciones, capitulaciones, regímenes totali- tarios, etc. Los intentos de reemplazar dicha fecha por la fiesta de San Wenceslao parten de la convicción de que nuestro estado necesita un símbolo más profundo, duradero e integrador.

Precisamente San Wenceslao simboliza para los checos la tradición católica y, sobre todo, la integridad de la nación checa. Su estatua ecuestre en la plaza capitalina que lleva su nombre, siempre en los momentos difíciles se ha visto rodeada por los ciudadanos de este país. Pero a pesar de todo lo dicho, el 28 de octubre permanece en los calendarios del país como fiesta nacional. Parece ser que el día 28 de octubre, que recuerda el surgimiento del Estado Checoslovaco, todavía permanece vivo en nuestros corazones.

Están en sintonía con RP que transmite un programa especial dedicado al 80 aniversario de la instauración del Estado Checoslovaco, el 28 de octubre de 1918.

El surgimiento y los 8O anos de existencia del Estado común de checos y eslovacos siempre ha sido tema de infinitos debates y polémicas entre los historiadores. RP ha entrevistado a uno de los especialistas más capacitados en esta rama, el profesor Josef Polisenský, destacado historiador e iberoamericanista checo, quién se refirió al significado histórico del 28 de octubre, el día del surgimiento de Checoslovaquia y a las circunstancias internacionales de este acontecimiento:

"El 28 de octubre del ano 1918 fue el día en que se desintegró la Monarquía Austro-húngara, y de esta manera pudo materializarse el antiguo sueno de los checos: el de formar un gobierno propio que representara sus intereses y expresara sus anhelos. Culminaron así los esfuerzos del grupo de políticos checos dirigidos por Tomás Garrigue Masaryk y Karel Kramár, encaminados a la instauración del Estado Checoslovaco independiente. Esto fue posible también gracias al apoyo brindado por la comunidad internacional. En el ano 1918, el presidente norteamericano Woodrow Wilson todavía valoraba la posibilidad de transformar Austria, y Europa Central, en una federación de Estados independientes. A principios del verano del 1918, por razones políticas, y también debido a la presión que hacía tiempo ejercían los compatriotas checos y eslovacos residentes en el extranjero, se empezó a deliberar sobre la creación del Estado Checoslovaco independiente, declarado el 28 de octubre. La existencia de un nuevo Estado en Europa Central fue reconocida gradualmente; junto a las potencias principales, el primer país que reconoció Checoslovaquia fue Cuba. El mundo exterior no respondió a la nueva situación inmediata y unívocamente, lo que es de entender debido a que tras el fin de la primera guerra mundial surgieron muchos problemas relacionados con el nuevo arreglo pacífico de Europa. No fue solamente el imperio austro-húngaro el que sufrió las consecuencias de una grave crisis. Se desintegró también la monarquía alemana, y la huída del emperador Guillermo II preocupaba más que lo que pudiera ocurrir en Praga."

Hace cuatro anos, en relación con el 76 aniversario se dijo que Checoslovaquia había sido un Estado formado artificialmente y por esta razón, tres anos después de la llamada "Revolución de Terciopelo", que tuvo lugar en 1989, dejó de existir. Llegaron a escucharse voces que pusieron en duda el sentido de la existencia del Estado común de checos y eslovacos. Al respecto el profesor Polisenský acotó:....

"Ya en la década del 30 nos preocupaba este asunto. Yo tuve la suerte de cooperar entonces con el profesor Vilém Mathesius, quien entre 1939 y 1940 editó una enciclopedia, titulada "El papel de Checoslovaquia en Europa y su aporte a la humanidad". En dicho libro varios especialistas publicaron ensayos relativos al aporte de Checoslovaquia a la cultura y la civilización universal. El libro tuvo tanta repercusión, que un poco más tarde en América fue editado uno semejante titulado "El aporte checoslovaco a la civilización mundial". Creo que hoy, en lugar de quejas y lamentaciones infinitas, sería más razonable evaluar el aporte de Checoslovaquia no sólo en el campo nacional, sino también en el mundo, ya que los checos siempre han revelado mejor sus calidades fuera de casa."

Han escuchado las declaraciones del profesor Josef Polisenský, destacado historiador e iberoamericanista checo, expresadas en torno a la instauración de Checoslovaquia en 1918.

Desde la capital de la RCh transmite para ustedes el servicio iberoamericano de RP.

La República Checa ha heredado de la extinta Checoslovaquia no solamente su fiesta nacional, el 28 de octubre, sino también el himno nacional "Donde está mi patria", cuyos autores son el dramaturgo y actor checo Josef Kajetán Tyl y el compositor y director de la ópera de Praga, Frantisek Skroup. Esta obra conjunta surgió hace 16O anos. Escúchenla seguidamente la versión oficial que es el himno nacional de la RCH.

Acaban de escuchar el himno nacional de la RCh. Este tiene su origen en una encantadora, sencilla y emotiva canción que por primera vez resonó el 21 de diciembre del ano 1834, en la pieza teatral "Fidlovacka".

No se trató de un acontecimiento cultural de gran relevancia. La pieza estaba enmarcada en el ambiente checo-alemán de la Praga de aquel entonces, marcada por una gran dosis de patriotismo. El autor ridiculizaba a los burgueses praguenses que solían imitar el estilo de vida de sus conciudadanos alemanes más ricos. Ponía en contradicción la hipocrecía de éstos con la pureza de los pequenos artesanos, gente sencilla que hablaba checo y tenía un fuerte sentimiento patriótico.

En medio de la pieza, de inmediato todo se calma y la atención se centra en dos protagonistas: MareÊ violinista ciego y cantante y su nieta B³tuÊka. Los dos empiezan a interpretar una hermosa melodía que ensalza la belleza de la patria, sin patetismo alguno, y con una sinceridad capaz de conmover a los oyentes. Se trataba, precisamente, de la canción "Dónde está mi patria", que más tarde se convertiría en uno de los símbolos de la nación checa. Escuchen la versión original:

La canción "Dónde está mi patria", de Josef Kajetán Tyl y FrantiÊek «kroup, tuvo una enorme repercusión. Pronto se separó de la pieza teatral para vivir su propia vida. Era interpretada en todas las reuniones de los patriotas checos. Con el correr del tiempo se convirtió en símbolo nacional.

En el período de la Primera Guerra Mundial, cuando tenía lugar la lucha por la independencia checa, la importancia de esta bella canción se incrementó. Resonó como manifiesto en la presentación de Fidlovacka, el 9 de junio de 1917; en esa oportunidad, todo el auditorio se levantó de sus butacas y empezó a cantar.

En aquel momento se decidió sobre el ulterior destino de la canción. Fue la nación misma la que la asumió como himno. Tras la instauración de Checoslovaquia, el 28 de octubre de 1918, la canción "Dónde está mi patria" fue reconocida como himno nacional checo. La aceptación de esta canción como uno de los símbolos del nuevo Estado resultó tan espontánea que ni siquiera fue necesario emitir una ley al respecto.

Mucho se ha escrito acerca de lo que el himno nacional ha significado para la nación checa en los momentos más graves de su historia: ya fuera en la época de la ocupación nazi, o en 1968, cuando tuvo lugar la invasión de los ejércitos del Tratado de Varsovia a Checoslovaquia, o durante la llamada "Revolución de Terciopelo", en noviembre de 1989, cuando el himno resonara en las plazas de todo el país.

El motivo de la canción "Dónde está mi patria" fue aprovechado por el compositor checo Antonín Dvorák, en la overtura "Mi patria". Esta composición forma parte de la música compuesta para la pieza teatral sobre la vida de Josef Kajetán Tyl, presentada en el Teatro Nacional, en Praga, en la década de los 8O del siglo pasado. Escuchen seguidamente un fragmento de dicha obra, en interpretación de la Orquesta Filharmónica Checa dirigida por Karel Ancerl.


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